Viajes Multigeneracionales: el lujo de estar juntos
Hay viajes que suman kilómetros de distancia y hay viajes que acercan.
Los viajes multigeneracionales (también llamados intergeneracionales) —abuelos, hijos y nietos compartiendo ruta— son de estos últimos. Nacen de una necesidad preciosa: reconectar y celebrar la familia como lo que es hoy, una unidad diversa hecha de ritmos, edades y miradas distintas.
Tener la oportunidad de compartir con los nuestros momentos importantes en nuestra vida como puede ser la mayoría de edad, tener un bebé, una boda, una jubilación, unas bodas de plata o de oro… es algo realmente especial y hacerlo a través de un viaje es un homenaje precioso para agradecer estos hitos.
Vivimos deprisa y el tiempo juntos se ha vuelto un bien escaso, por eso estos viajes nacen para cuidar y fortalecer vuestro vínculo y convertir la convivencia en un lujo sereno mientras disfrutais de la ilusión de estar viviendo una nueva historia.

Diseño estos viajes con una sensibilidad especial: crear tiempo de calidad, unir generaciones y cuidar cada detalle para que todos, del más pequeño al más sabio, se sientan vistos, atendidos y felices.
Los concibo escuchando a cada generación, sus ritmos, expectativas y límites, y orquestando un tempo en capas: momentos compartidos, actividades paralelas (suaves o activas) y pausas reales para que todos respiren. Uno de los secretos para que un viaje intergeneracional sea un éxito está en encontrar el equilibrio perfecto entre descanso, descubrimiento y diversión para todos.
Elijo alojamientos con alma (villas privadas, suites comunicadas, espacios de reunión), una mesa bien pensada (horarios flexibles, menús que abrazan a todos) y una logística invisible con chofer/guía, accesos preferentes, equipamiento infantil o asistencia para mayores, que despeja el camino para lo importante: estar juntos.
Así, en un mundo de agendas llenas, el viaje multigeneracional se convierte en ese “paréntesis sagrado” donde cada detalle fluye y la familia se encuentra.

A continuación te dejo un poco de inspiración sobre destinos ideales
para este tipo de viaje tan especial
Laponia & Suecia
Despierta al niño interior que todos llevamos dentro: actividades como paseos en trineos con huskies, visita a una granja de renos, pesca en el hielo, sauna con plunge para los valientes e incluso vive la magia de conocer a Santa Claus en su propia casa. Para los abuelos, rutas suaves en e-bike o paseos entre abedules; para todos, auroras boreales y chocolate caliente al regresar.
Egipto
La emoción de descifrar apasionantes historias juntos: visitas a pirámides, templos al atardecer y navegación por el Nilo en vuestra dahabiya privada. Visitas a ritmo calmado, arqueólogo/guía para preguntas infinitas y esa sensación de estar en familia disfrutando de cada momento y aprendiendo a cada paso.
Emiratos Árabes
Destinos exóticos a media distancia que aportan un enriquecedor contraste y una agradable comodidad: desierto con dune bashing suave, cena bajo las estrellas, espectáculos tradicionales… pero también shopping en centros comerciales, aventuras en las alturas y visitas a museos y acuarios de última generación.
Aquí existen multitud de hoteles family-friendly con suites conectadas, club infantil, infinity pools, beach clubs, spas y afamados restaurantes de primer nivel para conversar sobre estos maravillosos contrastes en torno a la mesa.
Caribe
Playas de postal con planes para todos: snorkel tranquilo, vela ligera, excursión a manglares, clases de yoga, barbacoa al atardecer, relajantes baños en el mar, tratamientos de spa… Pero también jet ski, parasailing, kayak, paddlesurf, buceo, clases de tennis… Y espectaculares villas privadas con chef donde todo confluye y se comparte.
Costa Rica
Naturaleza viva y fácil de amar: ranas de colores, puentes colgantes, tirolinas a la carta, volcanes, termas y playas. Una aventura para el disfrute de toda la familia que combinamos con hoteles de lujo en plena selva y con expertos guías que contagian de curiosidad a peques y mayores.
Maldivas & Seychelles
Barefoot luxury para unirse y conectar: laguna calma, tortugas, sandbank privado, cine en la playa, clases de snorkel para los niños y spa para los abuelos. Magníficas villas familiares con piscina y mayordomo que lo hace todo fácil y sencillo para que os centreis únicamente en disfrutar de tiempo de calidad compartido en un entorno rodeados de belleza y relajación.
Japón
Tradición, modernidad y exotismo que fascina a todas las edades: ceremonia del té, taller de sushi, exhibición de katanas, combate de sumo, divertidos museos interactivos… además de tren bala, templos, jardines, rascacielos, peculiares comercios… Habitaciones comunicadas, experiencias culturales y rituales compartidos idóneos para niños curiosos y mayores exigentes.
Sri Lanka
Isla fácil, cómoda y preciosa para viajar en capas: templos excavados en la roca, tren panorámico entre plantaciones de té, safaris suaves en Yala y Minneriya, fortalezas coloniales en Galle y playas de agua templada para terminar sin prisas. Para los peques: liberación responsable de tortugas y talleres de especias; para los mayores: casas coloniales con servicio atento e inolvidables paseos al atardecer.
Tailandia
Un clásico que abraza a todas las generaciones: templos y mercados en Bangkok a vuestro ritmo, clase de cocina para compartir, paseos en tuk tuk, elefantes en santuarios éticos en el norte (Chiang Mai) y un final de lujo descalzo en islas de mar turquesa con villas familiares. Hoteles con kids club, spas excelentes y excursiones de navegación en long-tail que se adaptan a cada edad. Ritmo dulce, sonrisas y una hospitalidad que siempre suma.
Safaris
Asombro compartido: los Big Five al amanecer, fogata al anochecer, vehículos privados y kids rangers que convierten la sabana en aula. Lodges con suites familiares, piscina y tiempos para descansar inmersos en la magia de la sábana africana.
Sea cual sea el destino elegido, el verdadero recuerdo de estos viajes no son las fotos bonitas.
Es el abuelo contando una historia que el nieto no había escuchado, es una tia contemplando a su sobrina descubrir el mundo, es un hijo feliz por ver a su madre cumplir un sueño… es, en definitiva, risas y tiempo compartido y, sobre todo, es el regalo de estar creando recuerdos juntos.
Todo eso es el viaje multigeneracional.

Si quieres que te ayude a organizar un viaje inolvidable para ti y los tuyos, solo tienes que decírmelo
¡estoy al otro lado!
Un abrazo,
Bárbara Cortés
